Nuestro conocimiento de nosotros mismos y las cosas externas es mayormente inadecuado
Enunciado formal
Las ideas de las modificaciones del cuerpo humano, en cuanto se refieren solo a la mente humana, no son claras y distintas sino confusas. Solo podemos tener un conocimiento muy inadecuado de la duración de nuestro propio cuerpo y de las cosas externas.
En lenguaje sencillo
Aquí está por qué vivenciamos las cosas como si fueran contingentes aunque no lo sean. Nuestra experiencia sensorial es parcial: percibimos efectos sin captar sus causas completas. Cuando ves el sol, tu idea de él refleja cómo tu cuerpo fue afectado, no la naturaleza real del sol. Esta confusión es la fuente de la ilusión de contingencia. Llamamos a las cosas "posibles" o "accidentales" precisamente porque no vemos la necesidad detrás de ellas.
Por qué se sigue
Los pasos 1-3 (df-01 a df-03) establecieron que nada es contingente. Una pregunta surge naturalmente: si todo es necesario, ¿por qué el mundo parece tan impredecible? Este paso responde: porque la mayoría de nuestras ideas son inadecuadas. La vivencia de contingencia es un artefacto epistemológico, no un hecho ontológico.
La ignorancia de las causas produce la ilusión de contingencia.
Conceptos conectados
¿Puedes pensar en una vez que algo pareció aleatorio hasta que comprendiste la causa — y entonces pareció obvio? ¿Qué cambió: el evento, o tu conocimiento?